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Mi nombre es Ana, tengo 21 años y hace algunos meses pasé por una etapa que fue muy difícil para mí. Me sentía sobrepasada por muchas cosas y, aunque por fuera trataba de seguir con mi rutina normal, por dentro estaba muy confundida y emocionalmente agotada.
Todo comenzó cuando empecé a notar que ya no disfrutaba las cosas como antes. Me sentía triste casi todos los días, ansiosa sin una razón clara y, a veces, incluso estando con mis amigos o mi familia, me sentía sola. Ellos notaban que algo me pasaba porque estaba más callada y distante, pero me costaba muchísimo explicar lo que sentía. Muchas veces ni yo misma entendía qué me estaba pasando, y eso me frustraba más.
Recuerdo que hubo días en los que simplemente quería quedarme en mi habitación y no hablar con nadie. Lloraba sin saber exactamente por qué, y eso me hacía sentir débil o exagerada. Fue ahí cuando entendí que necesitaba apoyo y decidí buscar ayuda. Así fue como llegué a la fundación OAPSI.
Desde la primera vez que asistí, sentí un ambiente diferente, más tranquilo y seguro. No sentí presión ni juicio. Me asignaron a una psicóloga con la que poco a poco fui tomando confianza. Al inicio me costaba hablar y hubo sesiones en las que me quedaba en silencio o lloraba, pero nunca me hicieron sentir incómoda por eso. Al contrario, me ayudaron a entender que lo que sentía era válido.
Con el tiempo fui aprendiendo herramientas para manejar la ansiedad y organizar mis pensamientos. Empecé a darme cuenta de que muchas veces era muy dura conmigo misma y que tenía pensamientos negativos que repetía constantemente. Trabajamos en identificar esos pensamientos y en cambiarlos por otros más realistas y amables conmigo.
Algo que realmente valoro es que no solo me escucharon, sino que me enseñaron cosas que ahora puedo aplicar sola en mi día a día. No fue un cambio de un día para otro, pero poco a poco empecé a sentirme más tranquila y con más claridad sobre lo que quería para mí.
Hoy puedo decir que me siento mucho mejor que hace unos meses. Mi relación con mi familia y mis amigos ha mejorado porque ahora puedo expresar lo que siento sin guardármelo todo. También he vuelto a disfrutar actividades que antes me gustaban y que había dejado de hacer.
Este proceso fue muy importante para mí, porque me ayudó a entender que pedir ayuda no es señal de debilidad, sino de valentía. Agradezco profundamente el acompañamiento que recibí, porque marcó una diferencia real en mi vida.
Soy Roxana, tengo 28 años, y quiero contarles cómo una fundación OAPSI me ayudó. En un momento en que batallaba con serios conflictos de autoestima, me acerqué a la fundación en busca de ayuda.
Desde el principio, me sentí comprendida y apoyada. Mi psicóloga me brindó herramientas valiosas para abordar mis problemas de autoestima y trabajar en la construcción de una imagen positiva de mí misma. Las sesiones fueron fundamentales para mi crecimiento personal.
La fundación también ofrecía grupos de apoyo, donde pude compartir experiencias con personas que enfrentaban desafíos similares. Este sentido de comunidad fue reconfortante y motivador. Gracias a la ayuda de la fundación, hoy en día me siento más segura y positiva sobre mí misma.
Si estás pasando por problemas de autoestima, te animo a buscar ayuda. Aceptar que necesitaba apoyo fue un paso crucial en mi camino hacia la superación, y estoy agradecida por haber encontrado una fundación que me acompañó en ese viaje.
Hola, mi nombre es Fidelia y tengo 17 años. Quiero compartir cómo la fundación OAPSI me ayudó a lidiar con conflictos de convivencia con mis padres. En un momento en el que las tensiones y problemas familiares eran demasiadas.
Al acudir a la fundación, me sentí escuchada y comprendida. Trabajé con un psicólogo que me ayudó a expresar mis emociones y a entender las raíces de los problemas en casa. Las sesiones me brindaron herramientas para comunicarme mejor con mis padres y manejar las tensiones de manera más saludable.
Además, en la fundación tenia espacios donde compartir experiencias con otros jóvenes que enfrentaban desafíos similares. Sentir que no estaba sola fue reconfortante y me motivó a seguir adelante. Gracias a la orientación que recibí y a las sesiones, logré mejorar mi relación con mis padres y encontrar maneras positivas de abordar los conflictos familiares.
Hola, somos Juan y Laura, queremos compartir cómo la terapia familiar nos ha ayudado en nuestra vida como padres y pareja.
Hace un tiempo, notamos mucho problemas y conflictos en nuestra relación como pareja lo que afectaba a nuestros hijos, por eso decidimos buscar ayuda y encontramos en la terapia familiar un espacio valioso.
La terapeuta nos ayudó a comunicarnos de manera más efectiva, entendernos mutuamente y manejar las presiones que enfrentamos como pareja y como padres. Aprendimos estrategias para fortalecer nuestra conexión emocional y trabajar juntos en la crianza de nuestros hijos en la escuela de padres que la institución tambien da.
Lo más importante fue darnos cuenta de que no estábamos solos en esto. La terapia familiar y la escuela de padres nos ofreció herramientas prácticas y nos recordó la importancia de cuidar nuestra relación para brindar un ambiente más estable y amoroso a nuestros hijos.
Gracias a la terapia familiar y la escuela de padres, nuestra familia ha experimentado mejoría. Nos sentimos más unidos como pareja y familia y hemos aprendido a enfrentar los desafíos como equipo..
Hola, soy Patricia y tengo 18 años. Quiero compartir mi experiencia con la fundación OAPSI que ha sido fundamental en mi vida. Hace un tiempo, me encontraba en un lugar oscuro y desesperado, luchando contra conflictos emocionales hasta pense en irme de este mundo.
Fue entonces cuando decidí buscar ayuda fui a una institucion pública me recomendaron OAPSI. Desde el principio, me brindaron un apoyo comprensivo y cálido que nunca había experimentado antes. Me asignaron a un terapeuta increíble que me ayudó a explorar mis emociones, comprender las raíces de mis problemas y aprender a manejarlos de una manera más saludable.
Las sesiones con mi terapeuta fueron un refugio seguro donde pude expresar mis pensamientos más oscuros y encontrar herramientas para afrontarlos.
Con el tiempo, la terapia y el apoyo de la fundación me ayudaron a ver la luz al final del túnel. Aprendí a identificar mis desencadenantes emocionales y a cultivar estrategias para enfrentarlos. Mi terapeuta y el equipo de la fundación me mostraron que la vida puede cambiar, que las cosas pueden mejorar, y que merezco un futuro más brillante.
Hoy en día, estoy agradecida por estar viva y por haber encontrado la ayuda que necesitaba. Mi relación conmigo misma ha mejorado significativamente, y he aprendido a apreciar la vida de una manera que nunca pensé que sería posible. Si estás luchando con pensamientos oscuros, te insto a buscar ayuda. Hay personas y organizaciones como OAPSI dispuestas a apoyarte en tu viaje hacia la recuperación.
Hola, me llamo María, tengo 23 años. Quiero contarles cómo una fundación de ayuda psicológica me ayudó cuando las cosas no iban bien en mi cabeza.
Mi familia no entendían bien lo que pasaba y a veces era difícil hablar con ellos, sentia que mi concubino no me queria o me discriminaba. Así que decidí ir a la fundación. Al principio, no sabía bien cómo expresar lo que sentía y pensaba, pero la persona que me ayudó fue bueno y me entendió sin juzgarme.
Logre entender lo que me pasaba, y eso me ayudó mucho. También conocí a otras personas que contaban lo que les pasaba y senti que no era la unica con problemas y eso me ayudo mucho.
Gracias a la ayuda de la fundación, me siento mejor. A veces, solo necesitas a alguien que te escuche y te entienda. La fundación fue eso para mí.
ESTOS SON ALGUNOS DE LOS MUCHOS TESTIMONIOS...